| Queridos amigos, ¿realmente no hay otro tema que mueva nuestras almas profundamente? ¿Respondemos tanto a ese cliché de tantos y tantos psicólogos y autollamados educadores de la juventud, que no conseguimos hacer una lista de tres cosas que interpelen nuestras conciencias y almas, aparte del sexo? De acuerdo en que la sexual es una de las mayores pulsiones del hombre, la que mayormente y con más efectividad mueve a los animales, y el hombre no escapa, ni debe escapar, a ello, pero, ¿de verdad no hay nada más importante? Si nos debemos dejar guiar por lo que pone cualquier adolescente o joven en las listas al uso sobre los temas que mas les interesan, así es. Pero ¿de verdad que eso es lo más acuciante cuando levantamos nuestras miradas por encima de nosotros mismos para ver el cielo? En un programa de radio decían que sólo poseemos aquello de lo que nos sabemos privar. No me refiero sólo al celibato, bien sea el de por vida de los religiosos, bien sea la castidad o abstinencia pre o post matrimonial (como indica la Iglesia), sino a un enfoque mucho más amplio: el colocar al hombre, a cada uno de nosotros, en una posición de "señor" de todo aquello que Dios le ofreció en la creación para que ejerciera su control de una manera que agradase a su creador y a la vez Sumo Señor. Dentro de la creación, de la naturaleza, por supuesto está la propia del hombre, y dentro de la naturaleza propia del hombre está la fuerte pulsión, o instinto de su sexualidad. Ahora bien, como todos los instintos, podemos tenerlo sometido a nuestra voluntad o podemos, por nuestra incapacidad, dejar que se enseñoreen de nosotros. Es lógico y natural que en la edad joven seamos un torbellino de inquietudes, sanos deseos y amantes de la belleza, siendo la del otro ser que Dios creó para nosotros, la que más nos atrae. Pero, precisamente por ello, debemos mostrar al otro, como signo de que somos dignos de la mirada que ha posado en nosotros, que somos dueños de nosotros mismos, que somos capaces de controlar todas las fuerzas que Dios puso en nosotros y que por lo tanto merece la pena y puede ser fuente de gozo acercarse a nosotros, pues la otra persona puede tener la total confianza en que nuestro ser, aun en la edad en que es más propicio a ello, es capaz de controlar y señorear aquello que por naturaleza es más difícil de ser sometido. Con ello estamos anunciando que nuestra persona es fuente de fuerza, en el Señor, por supuesto, y que el que viene a nosotros puede estar seguro de que encontrará un ser humano completo, total e íntegro, humana y moralmente, y no escorada hacia tantas y tantas servidumbres del "hombre" de nuestro tiempo, siendo la del sexo, que debería ser en la que mejor trascendiéramos nuestra naturaleza humana, la que produce la mayor esclavitud que los tiempos han conocido. |
| Seamos pues valientes, dignos, enteros, íntegros, caballeros. Digamos a voz en grito que DIOS HA PUESTO EN NOSOTROS INFINIDAD DE TALENTOS, que no sólo somos sujetos sexuales y sexuados, que somos más, infinitamente más. Que no nos acabamos en una vertiente de nuestra naturaleza. Que Dios nos ha creado a imagen y semejanza suyas para que disfrutemos de los infinitos bienes que nos tiene preparados desde que nos otorgó la condición de hijos. Que no podemos centrar nuestras energías en algo, maravilloso sí, pero no exclusivo, y que, en definitiva, hemos sido, somos, llamados a vivir en unión con Dios por los siglos de los siglos. No seamos paletos, no vendamos el coche para comprar gasolina. |
| Un abrazo de hermano de vuestros hermanos de Caballeros. |
| Todo nuestro interés es servir a gusto de nuestro Señor. |
| TEMA 2: El sexo, ¿TEMA VITAL para los jóvenes? |