| EL VERDADERO OPIO DEL PUEBLO | |||||||||||||||||||
| Ya hace años que la sensatez de las gentes desterró a Marx y a los marxistas del espectro de las ideas y prácticas aceptables y aceptadas (añadiríamos, moralmente...). Excepto en 3 ó 4 países del mundo (los más tiránicos y subdesarrollados del planeta después de décadas de "paraíso socialista"), el resto del mundo ha extirpado a Marx y sus ideas del repertorio de temas de los que merece la pena discutir. Esto es así incluso en el caso de partidos marxistas (y leninistas) que abandonaron sus principios, ante el descrédito y perjuicio que les causaba el apoyar tamaño despropósito intelectual, político, práctico y moral. | |||||||||||||||||||
| Pues bien, uno de los postulados o axiomas en los que el Marxismo basaba buena parte de su edificio ideológico, que dio paso a un materialismo atroz y un desprecio y rechazo absoluto a cualquier principio espiritual o moral y al ateísmo o, mejor dicho, odio a Dios y la religión, agresivos y beligerantes, basaba, decimos, gran parte de todo ello, en un postulado tan sencillo y elemental como simplón e irreflexivo, propio de eslóganes publicitarios: "La religión es el opio del pueblo". Quedaba dicho eslógan, reconozcámoslo, demoledoramente aplastante, para descalificar, con su sólo enunciado, cualquier intento de conocer los principios de la actuación humana o de conocimiento profundo y "religioso" del hombre, en su esencia y auténtica naturaleza. Era el "STOP A DIOS". |
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| Ha pasado más de siglo y medio desde los albores de esta nefanda y destructiva ideología, pero, ahora que Marx y el Marxismo casi han desaparecido de la faz del planeta (por lo menos en lo que respecta a los gobiernos de las naciones), curiosamente ese axioma de la narcotización de las conciencias está más vigente que nunca. La diferencia estriba en que no es la religión (precisamente la fuerza libre y liberadora que contribuyó decisivamente a la caída del muro de Berlín y, con él, la del comunismo marxista, tiránico y opresor, en Europa) el opio del pueblo del que hablaba Marx; no. No es el antiguo "Pan y circo" de los romanos (que sabían mucho de narcotización de conciencias). No es ni siquiera el "Pan y toros" de Franco y anteriores gobernantes, en España. Es el actualísimo, totalizante, aplastante, agobiante, sustitutivo y reemplazador de la realidad cotidiana y constructor de orgullos patrios, "Pan y fútbol" de nuestros días. Hemos consumido y aceptado sus productos más que cualquier otra cosa en este mundo, especialmente en el ámbito de los varones y, por ende, del económico y social controlado por los adoradores del dios fútbol. |
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| Es el fútbol la nueva idolatría, el nuevo becerro que sustituye a todas las construcciones que del hombre han sido. Es el real (en las conductas de los hombres) Alfa y Omega, es el principio y fin de todas las cosas (las creadas y las por crear), es, en definitiva, la medida de todo lo que los hombres y sus naciones pueden conseguir de prestigio, gloria y honor. Sólo tenemos que darnos un paseo por los telediarios, periódicos, programas y revistas del planeta, en este Campeonato Mundial de Fútbol 2006, para, fácilmente, comprobar lo dicho. | |||||||||||||||||||
| ¡Qué penoso! ¡Qué desolador! ¡Qué triste y limitador! ¡Qué bochornoso tanto desdén por los temas que apremian al mundo! ¡Qué espectáculo tan vergonzoso en un planeta en que la inmensa mayoría de sus habitantes padecen una vida indigna, material y moralmente, de un ser humano. Un planeta que cuenta por millones sus habitantes que mueren de hambre. Un planeta en que la violencia, la inmoralidad e impiedad se apoderan de gobernantes y gobernados. Un planeta que, finalmente, ha dado la espalda a los motivos por los que la humanidad ha luchado a lo largo de la historia, con sus logros y sus lacras, con sus gozos y sus sombras, y gracias a lo cual podemos ver en televisión de plasma a grupos de 11 ciudadanos darle patadas a un balón a miles de kilómetros de distancia, enfundados en camisetas y calzones confeccionados por niños-esclavo de las naciones más pobres del planeta y por cuya venta dichos ciudadanos pateadores engrosan con cifras de vértigo sus cuentas corrientes, gracias a la generosa e inconscientemente culpable colaboración de los ciudadanos del mundo opulento, cuya única preocupación en los días que dura este campeonato mundial es la temperatura de la cerveza que se toman delante del televisor y la hora en que tendrán que sentarse ante el mismo para poder cantar, en caso de victoria, las excelencias de compartir, suerte de los dioses, la nacionalidad de estos nuevos héroes mitológicos (suponiendo la existencia de este sentimiento nacional, que no en todos los países está garantizada...). Después de estos días las aguas vuelven a su cauce, que no es otro que el inmenso lecho del mar de la despreocupación por los temas que nos podrían "complicar" la vida y la conciencia; despreocupación ésta gracias a la cual esos entusiasmos son posibles. |
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| Pobre España, pobre Europa, pobre mundo nuestro, pobre humanidad, pobre...Hombre. Dios no vino al mundo hace 2006 años para esto... | |||||||||||||||||||
| Con amor y pena, | |||||||||||||||||||
| Vuestros amigos de Caballeros. | |||||||||||||||||||
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